CINCO RAZONES PARA APRENDER JUGANDO
He oído muchas veces a madres y padres quejándose de que sus hijos no quieren sentarse a estudiar, y de que están todo el día jugando. Que les cuesta horrores que por las tardes hagan sus deberes, o de que se centren en cosas “serias”, como la lectoescritura o el cálculo mental.
Siempre he pensado que los padres y educadores muchas veces vamos contracorriente y olvidamos que existen razones de peso para que el juego sea el motor de todo aprendizaje.
1. EL JUEGO PROPORCIONA PLACER Y FELICIDAD
Hoy en día las últimas investigaciones han descubierto que las redes neuronales del aprendizaje se activan cuando la persona está contenta y tranquila, y por el contrario el estrés y el miedo bloquean esa red neuronal, impidiendo el aprendizaje.
Por ese motivo el juego proporciona una herramienta fundamental y es que predispone al niño a aprender en su más amplio sentido. Jugando no solo se pueden aprender los contenidos curriculares, si no también otros aspectos como a hacer la cama, a atarse las zapatillas… para tu hijo todo es un juego, utilízalo para que aprenda.
2. LOS NIÑOS NO TIENEN MIEDO AL ERROR
El juego les da la oportunidad de repetir una acción determinada todas las veces necesarias para perfeccionarla sin que nadie les penalice el error más allá de empezar una nueva partida, o simplemente empezar de nuevo.
Cuántas veces has visto a tu hijo ensimismado en una partida, porque está intentando pasar pantallas o conseguir más puntos. Aunque creas que está perdiendo el tiempo está tratando de aprender de sus errores, para perfeccionarlos y adquirir habilidades que les haga superarse y conseguir sus propósitos.
No quiero decir que dejes a tu hijo todo el día jugando a las maquinitas, ni mucho menos, pero sí que veas que ofertándole los juegos adecuados, incluso las nuevas tecnologías tienen mucho que aportar.
3. FOMENTA LA CREATIVIDAD
El juego libre, aquel en el que se deja al niño seguir únicamente a su imaginación, por ejemplo utilizando materiales de formas que muchas veces a los adultos ni siquiera se nos podrían ni ocurrir. O inventando historias y representando papeles, ahora soy médico, o ahora soy un león… los niños van descubriendo su capacidad de crear cosas nuevas.
El juego es un instrumento fundamental para desarrollar la creatividad de los más pequeños, sólo les tenemos que dar los materiales adecuados y dejarles que se sumerjan en su mundo especial, un mundo al que muchas veces los adultos se nos ha olvidado como entrar.
4. PRACTICAN LA CREACIÓN DE ESTRATEGIAS Y COLABORACIÓN
Tanto los juegos de mesa como aquellos en los que hay que seguir unas normas preestablecidas, los niños aprenden a guardar su turno, a crear estrategias en conjunto o en solitario, para conseguir el objetivode acabar la partida.
Su mente está funcionando de una manera diferente ya que tiene que seguir las reglas de ese juego en concreto.
El fomentar el uso de juegos de mesa les abre mundos interesantes puesto que puede pasar de jugar el rol de ser un granjero que está construyendo ciudades, al de un explorador que necesita saber todo sobre los animales o ….
Juegos hay miles y con cada uno de ellos los niños descubren mundos nuevos.
5. ES EL MECANISMO INVENTADO POR LA NATURALEZA PARA QUE LOS NIÑOS APRENDAN
En definitiva, todos los niños, e incluso si vamos más allá, todos los mamíferos tienen un periodo más o menos largo en el que su naturaleza les invita al juego. Todos hemos visto documentales donde vemos a cachorros de leones pelearse y jugar mientras la madre les observa plácidamente, y a niños de diversas culturas jugar con algo tan simple como el barro.
El juego es la manera que tienen los niños de adquirir las habilidades que después necesitarán en la vida adulta.
En casa intentamos usar el juego como herramienta fundamental en el aprendizaje de mis tres hijas y así descubrir otras maneras de aprender.
Hoy la mayor de ellas ya tiene 8 años y a la hora de entender muchos conceptos matemáticos tanto a ella como a otros niños les cuesta mucho asimilar la abstracción de las reglas matemáticas.
En estos casos los papás e incluso maestros no se dan cuenta de que ir contra la corriente evolutiva no solo es más lento sino que además desmotiva a los niños a querer aprender.
¿Cómo cambiaría la historia si utilizásemos esa inercia natural de los niños hacia el juego y lo utilizáramos como vehículo para aprender?
Me encanta el blog en el que ahora tengo la suerte de colaborar porque entiende muy bien este concepto, los niños aprenden jugando, y bajar la abstracción que suponen las matemáticas, o cualquier otra materia, a lo concreto, y además hacerlo en su medio de aprendizaje, el juego, es un éxito aseguradoa la hora de aprender.
Con las ideas surgidas de la reflexión anterior, se procede a una descripción detallada de los aspectos necesarios para el diseño y la elaboración del juego. En principio los niños, trabajando en equipo, deciden el contenido y la forma su juego. Por ejemplo, un turista de superhéroes, un maratón de caricaturas, serpientes y escaleras de deportes o un domino de dinosaurios. En este proyecto es importante que los niños tengan libre elección de lo que han de realizar. Se debe recordar que los juegos son el medio para el desarrollo de habilidades de colaboración, convivencia y desarrollo personal.
El viaje a la luna
Julián era un niño de 7 años que quería viajar a la luna. Siempre la observaba desde la ventana de su cuarto y creía que estando allá arriba se divertiría muchísimo y sería muy feliz. Un día, sus padres compraron un televisor nuevo y botaron una gran caja de cartón a la basura. Julián no lo podía creer, había encontrado su nave espacial. Le dibujó todo un panel de control, idéntico al de una película que vio un par de noches atrás, de unos astronautas que surcaban el espacio.
Luego de tener su nave lista, llamó a sus mejores amigos del barrio, un astronauta no podía viajar solo pensó. Carlos, Leo y Pepe se entusiasmaron tanto que fueron a buscar algún disfraz para ponerse, los astronautas tienen trajes especiales pensaron también.
Llegada la noche salieron de sus casas y se dirigieron al parque. Julián ya los esperaba ahí con la nave. Era espectacular, una nave de verdad. Se acomodaron y luego de abrocharse los cinturones despegaron. Fue un viaje un poco turbulento pero llegaron sin ningún problema. La luna era fabulosa, mucho más bonita que cuando se la veía desde la Tierra.
Se bajaron de la nave y empezaron a jugar a las escondidas. Con todos los cráteres y el terreno desigual, habían un millón de escondites. Luego jugaron a las cogidas y así fueron explorando toda la luna.
Pasaron algunas horas hasta que ya se les hizo tarde, pero estaban tan cansados y se habían divertido tanto que no quisieron viajar de vuelta tan pronto, así que se acomodaron cerca de la nave y se quedaron dormidos. Al día siguiente iban a volver a jugar y luego regresarían a la Tierra.
El problema fue que nunca regresaron, porque nunca despertaron. Cuando se quedaron dormidos empezó a nevar, amaneciendo sus cuerpos congelados e inertes. Todo el viaje había estado en su imaginación.